dijous, 24 de juny de 2010

Evitar las preguntas en una rueda de prensa puede costar 6.000 euros

La proliferación de la convocatoria de ruedas de prensa en las que a los periodistas no se les permite realizar preguntas es preocupante. Están siendo los partidos políticos los que están apostando cada día más por esta práctica, en especial el PP. De hecho, en más de una ocasión los populares han convocado una rueda de prensa en Génova en la que los periodistas están en una sala distinta a la de la compareciente, pongamos María Dolores de Cospedal, que habla a una cámara y los profesionales toman nota delante de una pantalla. Esa retransmisión, cuando va vía satélite hasta las redacciones de los medios o se ofrece a través de la web del partido, cuesta unos 6.000 euros. Y después los partidos se llenan la boca exigiendo medidas de austeridad.
Ante esta situación, según señalaba recientemente Media.cat, el nuevo libro de estilo de RTVE recoge que los presentadores de los Telediarios informarán a los telespectadores de si en una rueda de prensa no se han podido lanzar preguntas. Además, el ente público intentará evitar al máximo el uso de imágenes en directo realizadas por "entidades interesadas".
RTVE hace bien en "airear" las ruedas de prensa que realmente no lo son. Es una forma de denunciar un hábito que va en contra de la profesión periodística y que revela que evitar una pregunta incómoda ahora tiene un precio: está sobre los 6.000 euros. El problema llegará cuando las cuestiones vayan acumulándose, una sobre otra y formen un muro de tal altura que el político de turno dejará de ver la realidad que hay al otro lado.

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